¡Cuántas veces no conseguimos hacer las cosas que nos gustaría, simplemente por miedo!

Pero todavía es peor cuando quieres hacer un cambio importante en tu vida. Sobretodo un cambio que sabes que te va a llevar a tu propia felicidad. Sientes un miedo que te paraliza y no te deja actuar. Lo único que obtienes es sufrimiento y desasosiego.

¿Conoces esta sensación, verdad?

¿Sabes que el miedo se puede vencer? ¿Quieres saber cómo?

Queremos un cambio radical, pero lo único que hacemos es disimular el sufrimiento y hacer como que hemos cambiado, como que el problema ha desaparecido. Pero una y otra vez, vuelve a repetirse la misma situación. Vuelve a aparecer el miedo que nos bloquea.

Pero lo único cierto es que para que desaparezca un problema, lo que debemos hacer precisamente es eliminar la causa primigenia, aquello que lo origina.

Para entendernos, “muerto el perro se acabó la rabia”. Lo que tenemos que hacer no es curar la rabia, sino matar al perro.

¿Cuál es el Problema?

¿Cuál es el problema? que en el fondo no queremos matar al perro, ya que sentimos apego a él.

Aunque sabemos que es la causa de nuestro problema, no queremos deshacernos de él, necesitamos seguir vinculados a ese papel de víctima, que tanto nos hace sufrir, pero que a la vez tanto nos gusta. Sí, aunque parezca una incongruencia, pero en el fondo nos gusta sufrir.

Y es que es más fácil seguir en el papel de víctima, aunque duela, que tomar el toro por los cuernos y afrontar la situación, siendo nosotros los verdaderos protagonistas controlando la situación, en lugar de ser víctimas y dejarnos llevar por ella.

¿Cómo lo soluciono?

Para eliminar esto, hay que apostar fuerte por el cambio. Por un cambio de verdad, radical, desde los cimientos más profundos. Estos cimientos, como ya hemos comentado en otras ocasiones, son nuestros valores. Si nos apoyamos en ellos, tendremos la fuerza suficiente para plantar cara.

Pero ¿cuál es la causa de que no realicemos esos cambios? El miedo. En el fondo, todo lo que nos paraliza es el miedo.

El miedo siempre está presente, en cualquier reto nuevo que queramos abordar. Para cambiar de verdad, debemos superar el miedo que nos produce lo desconocido.

Existen dos tipos de miedo: aquel que nos protege frente a las amenazas, que es bueno sentirlo porque es un mecanismo de defensa, y el miedo que nos bloquea y nos paraliza para realizar cualquier cosa que nos propongamos, aún sabiendo que los resultados serán beneficiosos para nosotros.

Como expresa Susan Jeffers en su libro “Aunque Tenga Miedo, Hágalo Igual”, libro que recomiendo leer, la premisa fundamental es que la única forma de vencer el miedo es enfrentarse a él directamente y realizar aquello que nos produce esa sensación y nos paraliza.

Esto no es nada fácil, pero para alcanzar la mejor versión de ti mismo, superarte y conseguir todos tus objetivos, debes estar dispuesto a pagar el precio. El precio del cambio, el precio de atreverte, de soltar apegos innecesarios al pasado, desaprender, enfrentarse a lo desconocido, vencer el miedo.

Ahora te toca a ti

¿Estás dispuesto a pagar el precio que te exige el cambio? ¿Realmente quieres cambiar o sólo quieres enmascarar los síntomas de tu problema?

¡Cambia tus creencias! ¡Cambia tu actitud frente al miedo! Si te comportas de manera diferente, obtendrás resultados diferentes y tus emociones cambiarán, haciéndote sentir mucho mejor y estarás más preparado para realizar nuevos cambios en tu vida.

[quote align=»center» color=»#999999″]“Vencer el miedo asusta menos que vivir con el miedo subconsciente que proviene de una sensación de impotencia”. Susan Jeffers.[/quote]

¡Enfréntate a él, supera tu miedo, atrévete a cambiar! ¡La recompensa es enorme!

No estás solo en esto, me tienes a tu entera disposición para contarte mi experiencia y cómo he logrado superar mis miedos más profundos para realizar el mayor cambio que he realizado en mi vida.

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Gracias por leerme, gracias por estar ahí. Hasta la próxima semana.

Francisco