He fracasado… ¿Qué puedo hacer ahora?

He fracasado… ¿Qué puedo hacer ahora?

El impacto que sobre nosotros produce el fracaso, depende de la sensibilidad de cada uno de nosotros y de cómo somos capaces de gestionarlo.

Nuestra educación y creencias adquiridas nos dictan lo que «debemos» sentir en estas situaciones, ya que así hemos sido programados para ello.

Esto hace que nuestras emociones sean, en épocas de profundas crisis personales, más o menos similares en todas las personas.

La gran diferencia está en cómo manejamos esas emociones y cómo las utilizamos para salir lo antes posible de ese estado que conocemos como fracaso.

Sigue leyendo porque en este artículo vas a encontrar  las claves de la importancia del fracaso, su interpretación y cómo empezar a sentirse mejor para afrontar la vida con nuevas perspectivas y fortalecidos.

¿Me acompañas en este fantástico viaje a través del fracaso?

Si estás leyendo este artículo, es muy probable que en alguna ocasión hayas tenido que enfrentarte a situaciones que te han desbordado y han echado por tierra el juicio que tenías sobre tu propia persona y hayas experimentado ese terrible sentimiento de impotencia frente a la vida.

Si es así, ¡Enhorabuena! Eso implica que has crecido un poco más y has aprendido a través de las dificultades, como ahora veremos.

Si nunca has pasado por la experiencia de haber sido derrotado, te invito a arriesgarte por conseguir algo que crees que es tu camino, pese a exponerte al riesgo del fracaso. De este modo, obtendrás un gran aprendizaje sobre las vicisitudes de la vida.

Vivir es arriesgarse a fracasar

Cada vez que tomamos la decisión de atrevernos a luchar por todo aquello que deseamos, de aquello que nos conmueve y estamos convencidos que nos da la vida, hemos de hacerlo contemplando que una de las posibilidades que se presentan puede ser la del fracaso.

Pero lo más importante es atreverse a cambiar, a conseguir nuestros objetivos, aunque exista la posibilidad del fracaso. Sólo permaneciendo en la mediocridad, nos quedaremos donde estamos y, a la larga, nos invadirá una sensación de haber perdido la oportunidad, lo que hará que nos sintamos fracasados.

Mucho se ha hablado ya del éxito en cursos, conferencias y libros. Esto está muy bien, pero también hemos de tener en cuenta la otra parte: el fracaso. Su estudio nos puede aportar información muy valiosa.

Vamos pues a ello.

[bctt tweet=»Vivir es arriegarse a fracasar»]

Cómo interpretamos los fracasos

¿Verdad que cuando has fracasado en alguna ocasión, lo primero que haces es frustrarte porque consideras que tienes la culpa de lo sucedido y no eres válido?

Sí ¿verdad?

No te preocupes es normal. Esta es la programación mental a la que hemos sido sometidos. Sin embargo, voy  a explicarte una técnica que podrás utilizar para no involucrarte emocionalmente y poder extraer la información y la enseñanza que el fracaso te ha preparado.

Debes aprender a establecer una diferencia clara entre el suceso como tal y la interpretación que haces de él, que normalmente te lleva a vivir como una agresión hacia tu persona.

Esto se puede hacer a través de la disociación.

Imagina por un momento una situación en la que hayas sentido que has fracasado. Cuando tengas clara esta situación, imagina que estás sentado en una butaca de cine y que estás viendo en la pantalla esa situación. Eres un mero espectador de la escena ¿Verdad que así cambian tus emociones?

De este modo serás capaz de sentirte menos agredido por las emociones y podrás evaluar el suceso desde la perspectiva de un observador, sin sentirte influido por las emociones porque no estás inmerso en la escena.

Así no se verá perjudicada tu autoestima, ni buscarás culpables o responsables en quien descargar nuestra ira y frustración. Únicamente observas la situación sin convertirte en víctima de la misma.

La importancia del fracaso

El fracaso es aprendizaje. Debemos aprender de nuestros errores y poder crecer y madurar a través de sus enseñanzas. Muchas veces nos obsesionamos en ser los primeros y en hacerlo todo perfecto, por lo que si no conseguimos ese objetivos nos frustramos y nos sentimos fracasados.

Por tanto, lo primero es aprender a desarrollar la tolerancia a la frustración. Sé que no resulta fácil asumir que podemos fracasar, pero hemos de conseguir ver las oportunidades que aparecen ante nosotros en estas situaciones, para conocernos, corregir nuestros errores, tomar responsabilidad e intentar las cosas de nuevo con aires renovados y una mayor autoestima y motivación.

La humildad en estos casos es fundamental. Ya sé que no es fácil aceptar el fracaso como medio de aprendizaje, pero te aseguro que si somos humildes y asumimos estas oportunidades, veremos que el impacto que tienen sobre nuestro aprendizaje es soberbio.

Anatomía del fracaso

Veamos ahora qué es lo que experimentamos cuando tomamos conciencia de una situación de fracaso.

Hemos sufrido un golpe muy fuerte que hace tambalear todos nuestros cimientos como persona, que hace temblar nuestra identidad, sintiéndonos heridos, enojados con nosotros mismos y con una mezcla de culpa e impotencia.

Lo primero que se destruye es nuestra autoestima, que se ve agredida por una situación que, en principio, no entendemos ni podemos encontrar justificación. Sentimos entonces una gran inestabilidad emocional.

Pero no debes preocuparte si te encuentras ahora en esta situación. Te voy a explicar los pasos que se dan en una situación de fracaso y cómo evolucionan para llevarnos a una nueva transformación, a una nueva forma de ver las cosas.

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  • Impacto inicial.
  • Aparición del miedo.
  • Ira y autocrítica.
  • Opinión de los demás.
  • Esperanza

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Impacto Inicial.

En este primer momento sentimos un gran desconcierto por lo sucedido. Estamos muy confusos y no podemos aceptarlo todavía. Nos sentimos inmovilizados ante el hecho que se presenta.

Podemos somatizarlo en nuestro cuerpo en forma de inapetencia, dolores de cabeza, mareos o incluso dificultad respiratoria.

Nuestra reacción natural es la de actuar y tomar decisiones que traten de remediar esa injusticia a la que se nos ha sometido. Sin embargo, lo más fácil es que cometamos grandes errores porque actuamos de manera impulsiva.

En este momento, te recomiendo que te quedes lo más quieto posible y tratar de comprender lo sucedido y hacer que los demás nos comprendan. Busca la ayuda de alguien que te comprenda pero, por favor, no aceptes consejos en estos momentos, no estás para eso. Se trata de pasar este duelo y esperar a que el dolor por la pérdida, comience a disminuir.

Aparición del Miedo.

Una vez superado este primer golpe y el dolor comienza a diminuir, aparecen el miedo y la inseguridad.

Esta sensación es debida a que el edificio que cuidadosamente habíamos construido a lo largo del tiempo se desmorona frente a nuestros ojos, causándonos una angustia mayor debido a no poder gestionar correctamente la idea de que aún pueden sucedernos cosas peores.

Debes tratar de dominar esta situación, ya que el miedo hace que perdamos el control. Piensa que sólo es eso, miedo. Trata de lidiar con él y con la sensación de fracaso que todavía tienes.

Ánimo, no te rindas, tú puedes superarlo. Pronto encontrarás la fuerza necesaria para superar esto.

Ira y Autocrítica.

La ira aparece debido a que lo que nos ha sucedido, ha calado tan profundo en nosotros, que nos sentimos ultrajados. Es entonces cuando empezamos a buscar culpables, alguien que pague las consecuencias de lo que nos ha ocurrido y de que nos sintamos de este modo.

Es en este momento, cuando nos damos cuenta de la parte de responsabilidad que nos toca, es cuando aparece la autocrítica.

Las cosas se ponen difíciles cuando hemos de admitir nuestra parte de culpa en el asunto. La autocrítica es muy sana porque nos sitúa en el lugar que nos corresponde y nos hace asumir nuestra responsabilidad.

Siempre y cuando utilicemos la autocrítica como algo constructivo, nos ayudará muchísimo en el proceso de recuperación y nos motivará a encontrar soluciones.

¿Y tú? ¿Qué parte de responsabilidad tienes en todo esto?

Opinión de los Demás.

Muchas personas somos muy sensibles a lo que puedan opinar los demás de nosotros. Esto nos genera temor y vergüenza, cuando nos sentimos juzgados por la situación que estamos atravesando.

El «qué dirán» se convierte en un fantasma que nos rodea y nos hace sentir culpables, no por lo que nos pasó o lo que sentimos, sino por lo que piensen los demás de nosotros.

Si pensamos bien esto, los únicos que sufrimos la situación somos nosotros, quienes debemos abordar el problema somos nosotros, quienes debemos buscar soluciones somos nosotros.

Por tanto, ¿quién tiene derecho a juzgar lo que sientes o haces? NADIE, salvo aquellas personas que consideras importantes para ti.

Por tanto, no sientas que los demás tienen el derecho de juzgarte. Ármate de valor, pasa de todo esto y comienza a sacar fuerzas para tu nuevo camino.

Esperanza.

La desesperación se apodera de ti porque ha sido dañada tu autoestima y piensas que no podrás volver a salir a flote, que no serás capaz de recuperarte.

Esto se debe al dolor y al duelo, que irremediablemente debes pasar. Pero no debes caer en la desesperanza.

Mientras sigas creyendo en tus posibilidades, en tu persona y en tus habilidades para construir un nuevo futuro, evitarás caer en la ansiedad y el desasosiego. Podrás permitirte poder empezar a vislumbrar posibilidades.

La esperanza no debes perderla nunca, porque es la fuerza que te ayudará a salir del agujero y a retomar la vida con aires nuevos, con energía y con una autoestima renovada.

…Y ahora qué

Las heridas dejan cicatrices, pero también estimulan la rebeldía y la convicción de que somos capaces de superar cualquier adversidad.

Lo importante es ir remontando estos escalones y no quedarse en ninguno de ellos. Tu energía debes utilizarla para reconstruirte y no quedarte anclado en algo que sucedió en el pasado, que no es más que eso: PASADO.

Lo importante no es las veces que has caído sino las veces que has sido capaz de levantarte de nuevo.

¡Vamos! ¡Adelante! sólo tú tienes el poder de elegir, de salir adelante con fuerzas renovadas, confiando en ti y con el aprendizaje que esta situación te ha aportado. Ahora eres más sabio que antes y lo importante es volver a intentarlo. Sólo así conseguirás lo que quieres.

Como siempre, espero tus comentarios a este artículo y te pido que lo distribuyas en las redes sociales porque estoy seguro que se lo harás llegar a alguien que necesite leer esto en estos momentos. La satisfacción de sentir que puedes ayudar a alguien, no tiene precio.

Gracias por leerme, gracias por estar ahí.

Un abrazo,

Francisco

F. J. Comes

Coach, conferenciante, formador y autor. Me gusta definirme como "Arquitecto de Sueños". Ayudo a las personas a diseñar sus sueños y guiarles en su camino para hacerlos realidad, a nivel personal y profesional.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Leer este artículo da esperanza

    1. Me alegra mucho tu comentario, Francisco. La esperanza es lo último que se pierde. Como yo digo, ¡Siempre adelante! La vida a veces nos da reveses, pero hemos de verlo como una forma de aprendizaje, como algo que tenemos que sacar de esa situación. Acepta y sigue adelante, no te rindas nunca. Un gran abrazo.

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