¿Tienes problemas?

¿Tienes problemas?

¿Alguna vez has tenido un problema? Pues claro, qué pregunta, todos hemos tenido problemas alguna vez.

¿Cómo te has sentido ante el problema? ¿Has comprendido alguna vez el sentido del problema? ¿Cómo has sido capaz de solucionarlo? ¿Te queda todavía algo de aquello? ¿Sigues sintiéndote mal cuando lo recuerdas? ¿Quieres eliminarlo?

Mientras lees estas preguntas, vas intuyendo que este artículo te interesa. En él vas a comprender la naturaleza de los problemas, qué quieren enseñarnos, cómo sacar la parte positiva que encierra y cómo gestionar el cambio, aprovechando los síntomas del problema para transformarlo en un aprendizaje y generar un cambio positivo, eliminando cualquier malestar emocional que nos haya provocado.

Sigue leyendo y acompáñame en este viaje a través del conocimiento de los problemas. Nunca más volverás a ver los problemas del mismo modo.

¿Qué es un problema?

En nuestro caminar por la vida en busca de la felicidad, nos encontramos en ocasiones con obstáculos que se nos plantean con una sola intención: corregir o modificar nuestra forma de pensar, de sentir o de actuar, con el fin de obtener resultados diferentes.

A esos obstáculos que nos exigen un cambio de rumbo, es a lo que conocemos como problemas.

[bctt tweet=»Un problema es un obstáculo que exige un cambio de rumbo»]

Los problemas en sí mismo no son malos, lo que ocurre es que nos afectan de una manera que nos hacen sentir mal. Pero hemos de verlos como un aviso, una alarma que salta cuando algo no funciona bien en nuestras vidas. Son simplemente piedras en el camino, que nos obligan a replantearnos situaciones.

Si has leído mi artículo sobre las emociones, ya sabrás que son indicadores de nuestro estado. Esa es la razón de que nos sintamos mal cuando tenemos problemas. No hacen más que llamarnos la atención para que nos demos cuenta de la situación y provocar un cambio en nosotros.

¿Cómo sentimos los problemas?

Ya te he comentado que los problemas provocan en nosotros emociones que nos hacen sentir mal, como indicador de lo que está sucediendo.

Normalmente toleramos esta situación hasta que se alcanza el umbral del dolor, hasta que ya no aguantamos más. Como las personas tendemos a alejarnos del dolor y a buscar el placer, es entonces, cuando hemos llegado al extremo, cuando nos decidimos a cambiar.

De todos modos, las personas somos muy reacias al cambio, fundamentalmente por miedo. Para saber cómo enfrentarse a los miedos, te aconsejo que leas mi artículo sobre el miedo.

Debemos de prestar atención a estas señales que nos envía nuestro inconsciente, ya que, si no hacemos caso, la señal seguirá en marcha y será cada vez más intensa, llegando incluso a somatizarse en nuestro cuerpo y a generar tensiones y dolores musculares, dolores de cabeza, úlceras e incluso enfermedades graves.

¿Qué nos enseña un problema?

Un problema siempre guarda una intención positiva. Busca que cambiemos nuestra dirección en busca de la felicidad, de la consecución de nuestros objetivos, de nuestra misión en la vida.

Lo que ocurre es que cuando surge un problema, nos quedamos atrapados por la parte negativa del mismo, por el aviso en sí, sin prestar atención a lo que ocurre realmente.

[bctt tweet=»Un problema siempre guarda una intención positiva»]

Busca siempre el lado positivo del problema para poder superarlo.

Esto suena muy bien pero, ¿cómo puedes hacer esto? No te preocupes que estoy aquí para ayudarte. Sigue leyendo que ahora viene lo interesante.

¿Cómo superar un problema?

Para superar un problema, lo más importante es tener el convencimiento de querer cambiar. Recuerda que sólo tú tienes la capacidad de elegir en tu vida ¿Prefieres esforzarte para cambiar o prefiere seguir teniendo problemas? Sólo tú tienes el poder.

Si has elegido cambiar, te doy la enhorabuena por tu valentía y tu decisión. Te voy a guiar con una serie de preguntas que te ayudarán a saber dónde debes cambiar.

Imagina tu situación problemática como si la vieras en una pantalla de cine.

Visualiza bien, con todo lujo de detalles, todo aquello que ves, que oyes y que sientes en esa situación, pero siempre visualizándolo en una pantalla de cine, tú eres un mero espectador.

Una vez tengas clara la situación, empieza a hacerte las siguientes preguntas:

[list type=»check»]

  • ¿Dónde estás? ¿Con quién estás? ¿Cuándo ocurre esto?
  • ¿Qué es lo que haces? ¿Cómo te comportas?
  • ¿Cómo podrías solucionarlo? ¿Qué habilidades tienes para ello? ¿Qué deberías aprender?
  • ¿Por qué ocurre esto? ¿Para qué? ¿Qué crees? ¿Qué cosas son importantes para ti?
  • ¿Qué papel estás sumiendo ahora? ¿Cuál es tu rol?
  • ¿Hacia dónde vas, cuál es tu misión?

[/list]

Una vez te hagas estas preguntas, analiza la situación tranquilamente. Posiblemente, ahora comprendas mejor el problema.

¿Dónde percibes el problema? ¿En qué bloque de las preguntas anteriores te afecta a ti? ¿Desde qué bloque intuyes que debes empezar a cambiar? ¿Cómo puedes cambiar la situación?

Si quieres, puedes repetir la experiencia, pero esta vez piensa en la situación que deseas, con el problema resuelto. Pero esta vez, no lo veas como un espectador. Ahora es mejor que estés inmerso en la situación deseada. Observa lo que ves, lo que oyes, lo que sientes. Vive esta nueva situación.

Vuelve a hacerte las preguntas y analiza de nuevo.

Perfecto. Ahora estás en condiciones de poder comparar ambas situaciones.

Parece magia, pero ahora puedes visualizar claramente qué es lo que debes modificar y cómo vas a hacerlo.

¿Cuál era la intención positiva del problema? ¿Qué es lo quería enseñarte? Este es el verdadero aprendizaje. Acabas de dar un gran paso evolutivo en tu vida. Estás un paso más cerca de conseguir la tan ansiada felicidad.

Desde ahora nunca volverás a ver los problemas de la misma forma.

Te animo a que me cuentes tu experiencia, o lo que te preocupa, tus dudas o comentarios que quieras hacerme.

Te invito a compartir este artículo en las redes sociales, con tus amigos, porque seguro que puedes ayudar a alguien a resolver sus problemas. Sentirá una gratitud infinita por ello y tú te sentirás feliz.

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Gracias por leerme, gracias por estar ahí.

Francisco

F. J. Comes

Coach, conferenciante, formador y autor. Me gusta definirme como "Arquitecto de Sueños". Ayudo a las personas a diseñar sus sueños y guiarles en su camino para hacerlos realidad, a nivel personal y profesional.
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