¿Vas a dejar pasar otra oportunidad?

¿Vas a dejar pasar otra oportunidad?

¿Cuántas veces te has arrepentido por dejar pasar aquella oportunidad única? ¿Cómo te sientes por ello? ¿Qué es lo que te paró en aquel momento? ¿Qué ocurriría si volvieras a tener una oportunidad así?

Seguro que en alguna ocasión has desperdiciado una oportunidad única, maravillosa. Tranquilo, nos ha pasado a todos.

Lee este artículo porque quiero ayudarte a entender las razones por las que dejaste escapar la oportunidad, a saber por qué te sientes como te sientes y voy a darte herramientas para prepararte para la próxima vez que una oportunidad maravillosa se cruce en tu vida.

¿Cómo llegan a nosotros las oportunidades?

Ya hemos comentado en otros artículos, que somos seres vibracionales. Somos pura energía y, por tanto, emitimos vibraciones.

Según la Ley de la Atracción, aquello en lo que enfocamos nuestra atención, se materializa en nuestras vidas.

Esto es debido a que todo aquello que vibra en la misma frecuencia que nuestros pensamientos, es como si sintonizara con nosotros. Es lo mismo que una radio. Las ondas están en el aire, pero no podemos conectar con ellas hasta que seleccionamos aquella frecuencia en la que están emitiendo.

Por tanto, cuando deseamos algo emitimos una determinada frecuencia. Pues bien, lo que hacemos realmente es atraer todo aquello que vibra en la misma frecuencia. Las oportunidades llegan a nosotros porque son hechos que vibran en la misma frecuencia que nuestros deseos.

Vamos, que las casualidades no existen.

¿Por qué dejamos pasar las oportunidades?

Fundamentalmente, dejamos pasar las oportunidades porque ante una posible situación de cambio, salen a relucir nuestras propias limitaciones.

Son fundamentalmente:

[list type=»check»]

  • Emociones limitantes, como el miedo. Miedo al fracaso, al rechazo, al qué dirán, e incluso al éxito.
  • Hábitos limitantes. Somos conformistas. Preferimos quedarnos en nuestra Zona de Confort, que tener que tomar acción para conseguir lo que queremos. O sea, que somos un poco vagos para enfrentarnos al cambio. Es más cómodo no hacer nada, aunque nuestra situación actual no  nos guste.
  • Autosabotaje. La mayoría de veces es nuestra propia mente quien nos juega la mala pasada de enviarnos mensajes contradictorios y negativos, de modo que empezamos a pensar que no es para nosotros, que no lo merecemos, que si lo conseguimos, otro se queda sin nada, que vamos a cambiar nuestra forma de ser… Cualquier excusa es buena.
  • Otras veces, simplemente, no era el momento oportuno. Las cosas deben llevar su propio ritmo. Debemos fluir, no podemos forzar las cosas, ya que debamos madurar y estar preparados para las cosas que van a llegar. Por eso, en ocasiones, no es el momento adecuado, no estamos preparados para ello.

[/list]

Pero… ¿Qué ocurre si dejamos pasar la oportunidad?

Cuando dejamos pasar las oportunidades, empiezan a aflorar en nosotros sentimientos negativos.

Cuando tomamos una decisión, debemos tomar la responsabilidad de la misma. No hay que darle más vueltas, las decisiones las tomamos por alguna razón concreta, que era la más adecuada en ese momento, según las condiciones en las que nos encontrábamos.

Si hemos dejado pasar la oportunidad, debemos asumir nuestra decisión y no martirizarnos con emociones que surgen en ese momento, tales como:

[list type=»check»]

  • Culpa.
  • Rabia.
  • Impotencia.
  • Ansiedad.

[/list]

Estas emociones, son las que se presentan fundamentalmente. Analicemos la rabia, porque es una emoción básica. Las otras emociones, como la culpa, la impotencia y la ansiedad, son emociones sustitutivas, que son las que socialmente están permitidas y nos han «programado» desde pequeños para ser así.

El sentido de la rabia, es el de defendernos, poner límites, demostrar lo que nos molesta.

Ante esta emoción, debemos gestionarla permitiendo su expresión y después debemos analizar el problema que la provocó y cuál es su causa real.

Ante la rabia, existen una serie de emociones sustitutivas, como la culpa. Este sentimiento se genera cuando al mostrar rabia, aún con razón, alguien se mostraba muy dolido. Se empieza entonces a sentirse culpable por estar enojado y se reemplaza la emoción.

La falsa tristeza, que podríamos extender a estar deprimido o sentirse impotente, se genera cuando no expresamos la rabia y la volcamos contra uno mismo. En general, detrás de toda impotencia o depresión hay rabia no expresada.

La ansiedad siempre se genera por una represión de la rabia. Esta emoción hay que controlarla bien porque, de lo contrario, se somatiza en el cuerpo con las consecuencias que todos conocemos.

Por tanto, asumamos que es normal sentir este tipo de emociones. Simplemente, obsérvalas, toma conciencia de ellas y gestiónalas lo mejor que puedas. Después, déjalas ir, no te recrees en ellas. Han cumplido su cometido y ya no nos sirven.

¿Qué vas a hacer la próxima vez?

Llegados a este punto te pregunto ¿qué vas a hacer la próxima vez que una oportunidad se cruce en tu camino?

[bctt tweet=»¿Qué vas a hacer la próxima vez que una oportunidad se cruce en tu camino?»]

Lo primero, te voy a dar unas pautas para quitarte el mal sabor de boca que se te puede haber quedado de la última vez que te ocurrió.

En primer lugar, reconoce las emociones que sientes, compréndelas y déjalas ir. Toda emoción, aunque sea desagradable, guarda una intención positiva. Busca en cada emoción su intención positiva.

Puedes hacerte preguntas tales como:

[list type=»check»]

  • ¿Qué es lo que quiere conseguir?
  • ¿De qué me protege?
  • ¿Qué me quiere hacer ver?
  • ¿Qué ha hecho de positivo por mí?

[/list]

Una vez encontrada la intención positiva de la emoción, construye una frase formulada en positivo.

Por ejemplo:

Si la intención positiva del miedo al cambio de trabajo, es la de protegerte y darte seguridad, puedes construir una frase como «Sé que quieres protegerme y brindarme seguridad, ahora me siento seguro y protegido. Te doy las gracias».

Haz tuya esta frase y formúlala cada vez que aparezca de nuevo el miedo ante una nueva oportunidad.

Una vez nos hemos quitado el mal sabor de boca, no resta más que prepararnos para la próxima oportunidad.

Cuando se presente una nueva oportunidad, evalúala bien. Estudia sus pros y sus contras. Cuando debas tomar la decisión, si aparecen los miedos, utiliza tu frase. Te ayudará a calmarte.

Pero la única manera de vencer al miedo es enfrentarse a él. Después te darás cuenta que el león no era tan fiero como parecía. Todo está en nuestra mente.

No tengas miedo. El cambio es bueno en nuestras vidas. Las oportunidades se presentan en nuestras vidas para probarnos, para tomar decisiones, para cambiar.

Toma las riendas de tu vida ¡YA!. Tú eres quien decide, pero hazlo desde el amor, nunca desde el miedo o desde el odio, porque te equivocarás en tus decisiones. No escuches a tu mente, escucha a tu corazón, a tu interior. Él es quien tiene las respuestas verdaderas.

Te animo a que lo pongas en práctica. Espero tus comentarios, tus dudas y, por favor, comparte este artículo en las redes sociales. No te cuesta nada y puedes ayudar a mucha gente que puede encontrarse ahora en esta situación.

Gracias por leerme, gracias por estar ahí.

Francisco

F. J. Comes

Coach, conferenciante, formador y autor. Me gusta definirme como "Arquitecto de Sueños". Ayudo a las personas a diseñar sus sueños y guiarles en su camino para hacerlos realidad, a nivel personal y profesional.
Nombre (obligatorio)Correo electrónico (obligatorio)Web

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.